El vino y la juventud

No se trata, evidentemente, de dar vino a un niño.
Por el contrario, a los adolescentes, un vaso de un buen vino puro en las comidas no puede hacerles nada mal. Por ende, es muy bueno para su salud. Muchos de los reconstituyentes y elixires, recomendados para crecimientos difíciles, se elaboran a base de vino ordinario o de vino de licor. Sin embargo, no nos preguntamos sobre el peligro de un posible alcoholismo. Al contrario, el conocimiento y el amor del vino, progresivos y razonados, impedirán en el porvenir a los jóvenes, convertidos en adultos, dejarse arrastrar por la ignorancia y consumir no importa qué bebida alcohólica.
El respeto por el vino, la moderación en su consumo, el aprendizaje de su degustación, inculcados desde la infancia, impedirán más tarde a nuestra sana juventud estropearse el hígado y el cerebro con las insanas mixturas y los cocktails que tan de moda se han puesto en los últimos tiempos.
A mi parecer, los jóvenes tendrían que aprender de los adultos sobre encontrar buenos vinos, saber tomarlos con mucha moderación, sin sobresaltos y encontrar en ellos la vida buena.
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